A Bruce Lee se le recuerda más por aquellos que le conocieron, no como artista marcial o estrella cinematográfica, sino como profesor y amigo.

Cuando Bruce llegó por primera vez a Seattle comenzó a desarrollar una reputación como profesor de gung fu. Pronto tuvo a mucha gente queriendo estudiar con él. Una de aquellas personas era un japonés-americano de 36 años llamado Taky Kimura. Kimura se había pasado cinco años en un campo de internamiento en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial y había padecido dificultades para conseguir un trabajo decente después, bajo la sombra del sentimiento anti-japonés de la post-guerra. Desmoralizado, Kimura estaba buscando algo que le devolviera la confianza en sí mismo. Encontró eso en el joven Bruce Lee, que se convirtió en su mentor, su guía espiritual y su mejor amigo.

"Todo el tiempo mientras crecía, mi madre y mi padre siempre decían: 'Mira, nosotros no somos nada más que ciudadanos de segunda clase, así que no os pongáis en la corriente principal de la vida porque os van a hacer daño. Nosotros discutíamos con ellos porque el sistema educativo nos decía que éramos iguales bajo la constitución. Pero entonces (cuando llegó la guerra), de repente las cosas cambiaron y fuimos enviados a campamentos de internamiento, incluso a pesar de que éramos ciudadanos. El Servicio Selectivo nos puso en la categoría 4Y, que era una clasificación extranjera, y nos dijeron que había rumores de que iban a enviarnos fuera a alguna isla en cuanto pudieran librarse de nosotros. Sin embargo, nos metieron en los campos.

"Salí y simplemente era un hombre roto debido a esta humillación que ocurrió en mi interior. Y entonces, en 1959, tuve el maravilloso honor de estar en el lugar correcto y en el momento correcto para conocer a Bruce.

"Él tenía dieciocho años, un adolescente típico con toda esta energía ilimitada, contando chistes verdes y todo eso, y yo tenía treinta y seis y mentalmente estaba simplemente devastado. No podía relacionarlo con eso, pero él lo entendió.

"Bruce llegó y me ayudó. ¡Decía: 'Jesucristo, Kimura, mira esta ropa que llevas! ¡Pareces un anciano!'. Y yo decía: 'Está limpia, ¿no?'. Pero ya sabes, me dijo que llevara ropa diferente y todo este tipo de cosas, y era todo para hacerme comprender que yo era un ser humano, ni mejor ni peor que los demás. Me decía eso repetidamente y, enseñándote los principios de sentirte a gusto contigo mismo, obviamente empiezas a sentirte bien contigo mismo cuando sabes que puedes hacer algo. Yo creo que es una de las grandes cosas. Desgraciadamente, todos nosotros tenemos que pasar por este proceso para entender lo que son nuestras capacidades. Pero si no progresas más allá de eso, entonces no vas a llegar a ninguna parte."

De toda la gente asociada con Bruce Lee, Taky Kimura es el mejor. Por eso, posiblemente, es por lo que Bruce Lee se refería a Kimura como su estudiante más senior y dejó claro a los otros estudiantes que Kimura debía ser respetado siempre por ellos. ¿Era Kimura el mejor artista marcial? No, pero era el mejor amigo de Bruce Lee y un hombre de un carácter extraordinario. Quizá fue el coro moral de Kimura, y no su habilidad marcial, lo que Lee reconoció, y lo cual sintió que era tan importante para su arte. Desde 1964, Kimura ha sido el instructor del Instituto Jun Fan Gung Fu de Seattle. Kimura nunca ha aceptado compensación por su trabajo en el nombre de Bruce Lee, y se ha mantenido en silencio como el cuidador de la tumba de Bruce Lee durante casi 30 años. Es un hombre universalmente respetado en la comunidad de Bruce Lee, y un brillante ejemplo del impacto positivo que la filosofía de Bruce Lee ha tenido en la gente.

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